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Educación canina básica: saber poner límites

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Cada sociedad para funcionar con éxito necesita establecer unas reglas de convivencia, unos límites que permitan ser consientes de cuál es el espacio vital del otro por respetarlo. De esto se trata cuando un nuevo miembro de la familia se incorpora, sobre todo si tiene cuatro patas. A algunos propietarios les parece “antinatural” tener que enseñar a un animal cómo debe comportarse porque quizás piensen que es una especie de crueldad, una imposición por parte del hombre sobre el animal. Pero no es cierto: conocer las reglas hace que el perro adquiera poder de previsión sobre su ambiente, sepa cómo comportarse en cada situación y, así, reduce el estrés. Pondré un ejemplo: si conducimos por una carretera que conocemos nos sentimos más seguros y no nos equivocamos. Lo mismo pasa cuando un perro se encuentra delante de una elección: si sabe cómo comportarse, si conoce la carretera, será más tranquilo y confiado.

La educación y las órdenes

La educación es hacer que el cachorro aprenda los buenos modales para vivir en sociedad con el humano. Estas reglas van desde saber cuál es su espacio, cómo comportarse con la comida, con sus juguetes, cómo reaccionar con los extraños, sus compañeros de juego, durante un paseo…

Toda esta información es importante que se aprenda desde los primeros días y se recuerde y mantenga durante toda la vida del perro. Enseñar las órdenes básicas puede ser una maravillosa herramienta para que nuestro nuevo amigo aprenda, para poderlo controlar y comunicarnos con él en todas las circunstancias.

Cómo enseñar las órdenes

Los animales no pueden entender el lenguaje humano; primero deben aprenderlo. Si a un cachorro le decimos “siéntate” o “ven aquí” sin que antes le hayamos enseñado el significado de estas expresiones, lo más seguro es que no nos entienda. Es como si alguien nos estuviese hablando en un idioma que no conocemos.

Los animales aprenden por asociación. Lo que debemos hacer es premiar en el momento exacto en el cual el animal hace algo que queremos. Imaginemos que hemos llegado a casa y queremos enseñarle a no saltarnos encima. Siempre tendremos a manos los extraordinarios premios que nos ayudarán en nuestra tarea de adiestradores. En el momento en el que el perro se siente en el suelo, después del salto, lo premiamos y no le damos nada cuando nos salta encima, intentando apartarnos de él. Después de unas pocas repeticiones el perro habrá aprendido “si me siento llega el premio y si salto no llega nada”. En este momento se sentará ante nosotros para obtener el premio. A este punto empezaremos a introducir la palabra “sentado” para que la asocie con la acción que le hemos enseñado.

Es importante que los primeros ejercicios se hagan en un lugar familiar para el animal y tranquilo para que pueda centrar su atención en nosotros sin otras distracciones.

Las órdenes que debe aprender un perro

Cada propietario puede tener la necesidad de enseñar órdenes diferentes a su perro para que pueda utilizarlas en el día a día. Sin embargo hay algunas órdenes básicas que es importante enseñar al animal para controlarlo y que él entienda qué le estamos pidiendo. A continuación mostramos algunos ejemplos de cómo se puede empezar con órdenes básicas. Nunca castigaremos al perro que no aprenda: el castigo aumentará el estrés y limitará el aprendizaje y su confianza hacia nosotros:

Mira
Esta orden es muy importante porque permite que el animal se concentre en nosotros y aprenda que siempre pasa algo bueno cuando nos presta atención. Esta sería la primera orden porque si no se fija en nosotros no podremos enseñarle nada.

Debemos practicar este ejercicio con un recurso que sea muy valioso para el perro, por ejemplo la comida. En este caso también aprenderá a no proteger la comida porque ve que no se la vamos a quitar, al contrario.

Cómo lo hacemos:
Con un poco de comida captamos su atención y hacemos que nos mire a los ojos desplazándola cerca de nuestra cara. En el momento en el cual el perro nos mira, le damos la comida y lo felicitamos. Cuando veamos que ya lo hace bien (por ejemplo después de unas diez veces), introducimos la orden verbal “mira” para que asocie la acción a la palabra.

Sentado
Esta orden es importante para controlar al perro, por ejemplo si vienen visitas a casa. Se puede utilizar siempre que queramos premiar al perro con comida, juguetes o antes de salir.

Cómo lo hacemos:
Con un premio o un juguete en la mano atraemos la atención del perro. Nos ponemos frente a él y levantamos la mano hacia arriba y la movemos hacia delante nuestro (atrás para el perro) para que, al seguirla con la cabeza, se vea obligado a sentarse. Al llegar a este punto le premiamos. Cuando ya ha aprendido que hay que hacer para recibir el premio, introducimos la palabra “sentado” para que la asocie a la acción. Al final generalizamos el ejercicio en lugares diferentes.

Tumbado
También se utiliza para controlar al animal o para que se quede tranquilo cuando deba esperarnos.

Cómo lo hacemos:
Se parte de la posición de “sentado” y se captura la atención del perro con un premio. Se mueve la mano del hocico del perro hacia el suelo pasando por en medio de las patas delanteras. Cuando el animal se tumbe recibirá el premio. Solo cuando el perro se tumbe por completo, introducimos la orden “tumbado” para que asocie la palabra.

Ven
Representa una orden muy importante para controlar al perro en diferentes situaciones. Lo más importante es que el  can entienda que cada vez que lo llamamos hay algo positivo que lo espera: un juguete, premios, juego o caricias. Es muy importante que el perro esté muy motivado para que acepte esta orden, por esta razón es importante conocer a cada animal y lo que lo motiva más para competir con su curiosidad por el ambiente. Si el perro no acude a la llamada las primeras veces no debemos castigarlo e ir a por él sin repetir la orden para que no la asocie a nada negativo.

Cómo lo hacemos:
Para practicar esta orden, se puede empezar con la correa puesta o con una persona que sujete al perro en un ambiente más pequeño. Nos agachamos y lo llamamos por su nombre o simplemente decimos “ven”. Cuando acude lo felicitamos muy efusivamente. Es importante realizar muchas repeticiones, aumentando la distancia y al final cambiando de sitio, por ejemplo un parque conocido en un horario más tranquilo. Debemos practicar esta orden muchas veces sin necesidad, para que el animal aprenda que no solo lo llamamos para que se acabe el paseo o impedirle hacer algo que quiere. Debe sentirse más recompensado al acudir que en hacer lo que desea.

Quieto
Es una orden muy importante para controlar al perro a distancia y en situaciones peligrosas.

Cómo lo hacemos:
Se practica en dos fases: una primera fase en la que se enseña la orden “quieto” y una segunda en la que nos alejamos muy despacio y a poca distancia, aumentando poco a poco según las reacciones del perro.

En la primera fase nos aseguramos que el perro esté tranquilo sentado y en un ambiente sin distracciones. Nos ponemos frente a él con la palma de la mano delante de su hocico y le pedimos “quieto”. Si no se mueve por algunos segundos le damos el premio. Repetimos hasta que percibimos que la orden es clara, y aumentamos un poco el tiempo antes de dar la recompensa, pero siempre muy despacio y sin cansar mucho al animal.

En la segunda fase empezamos a hacer un paso atrás y aumentamos el tiempo en que el perro debe permanecer quieto y concentrado. Le damos el premio si se queda en la posición y lo liberamos para que recupere su energía. Es muy importante ir despacio para que el animal mantenga la concentración. Cuando estamos seguros podemos aumentar distancias y tiempos.

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