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Masaje sueco

El masaje sueco es una de las terapias que se valen de las técnicas de masaje más extendidas en el mundo occidental. Su origen se descubre en el siglo XIX, y se atribuye al instructor de gimnasia sueco Pehr Henrik Ling (1776 – 1909), quien luego de realizar un viaje a China diseñó un programa terapéutico que involucraba ejercicio físico, masaje y sauna. Estas son las raíces del masaje sueco, aunque posteriormente fue re definido y hoy es esencialmente diferente de aquella serie de terapias original.

Técnicas y beneficios del masaje sueco

Quien estableció las líneas del masaje sueco fue en realidad el físico holandés Johann Georg Mezger (1838 – 1909). Para ello se basó en sus estudios sobre las técnicas del masaje francés y sus efectos para favorecer la curación de numerosas dolencias físicas.

Considerado por muchos terapeutas como «el arte de relajar el cuerpo», el masaje sueco desarrolla las siguientes técnicas:

  1. EffleurageSe trata de una clase de masaje suave, que se aplica realizando movimientos deslizantes o circulares sobre las zonas a tratar, con diferentes grados de presión. Se realiza al inicio de una sesión de masaje sueco, con el objetivo de calentar los músculos y favorecer la relajación del paciente.
  2. PetrissageEsta es una técnica de amasamiento que se realiza a continuación del effleurage. El terapeuta «amasa» manualmente los tejidos suaves de un área del cuerpo determinada. Estos movimientos son muy útiles para estirar y relajar los músculos en tensión, a la vez de dinamizar la circulación sanguínea y ayudar a desintoxicar el organismo.
  3. Fricción. Esta técnica de frotamiento se puede aplicar en áreas específicas, y se realiza utilizando solo los dedos. Normalmente, la presión se aplica con movimientos circulares o transversales. Su misión es suavizar y realinear las fibras musculares tensas. Está especialmente indicado para tratar articulaciones especiales, como la del codo.
  4. Vibración.  Se trata de sacudir rítmicamente una zona del cuerpo, para aflojar y relajar su musculatura. La intensidad a aplicar depende del área del cuerpo que se esté tratando.
  5. Tapotement. Significa dar golpecitos o tamborilear. Se utiliza para estimular la circulación sanguínea y la producción de endorfinas. Por eso, es muy útil para relajar los músculos y para activar el drenaje linfático.

Existe una amplia gama de dolencias de diversa índole en cuyo tratamiento es muy recomendable el masaje sueco. Entre ellas se incluyen contracturas, calambres, artritis, síndrome del túnel carpiano, problemas circulatorios que dan origen a várices o retención de líquidos y agujetas normales en deportistas que realizan entrenamientos exigentes habitualmente. Este tipo de terapias occidentales también son adecuadas para aliviar diversos dolores como, por ejemplo, musculares, de cabeza o derivados de patologías como la artritis, ya sean crónicos o puntuales.

Asimismo, el masaje sueco ha mostrado beneficios en el tratamiento de la depresión y en casos de agotamiento, insomnio, estrés y ansiedad. Quienes no padecen dolencias agudas pueden favorecerse con estas terapias para fortalecer y tonificar el cuerpo, lo cual conduce a mejorar la salud y el bienestar general.

¿Cuál es la relación entre el masaje sueco y el quiromasaje?

El quiromasaje, como la mayoría de las terapias de masaje occidentales, tiene su origen en el masaje sueco y emplea varias de sus técnicas.  En realidad, se trata de un masaje terapéutico que se da con las manos y que se vale de varios tipos de técnicas, entre ellas las del masaje sueco, el masaje turco y el masaje oriental. Además, se le han añadido una serie de manipulaciones innovadoras que lo hacen diferente y único. Fue el doctor Vicente Lino Ferrándiz García (1893-1981) el pionero en definir esta técnica, y la desarrolló en España, más concretamente en Barcelona.

Su misión es favorecer a relajar, descontracturar y estimular los tejidos blandos, y puede complementarse con otras terapias alternativas, como la aromaterapia, para favorecer el relax. Utiliza maniobras de diversos tipos, como fricción, presión, percusión o vibración, propias del masaje sueco, y ofrece excelentes resultados en el tratamiento de diversas patologías que presentan cuadros de dolor, y también con fines estéticos.

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