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El corazón de la pobreza

Sea RoadEn Bombay uno se da cuenta de que la pobreza también tiene felicidad. Como me gusta opinar de la experiencia vivida, no puedo dejar de hablar de un barrio de chabolas de Napan: Sea Road. Todas son chabolas de madera y chatarra, con tejas y maderas rotas en los tejados con ruedas viejas y piedras grandes para que no resbalen las tejas. Cientos de niños corren por la carretera, descalzos y semidesnudos. Para los que no aguanten los olores, es un lugar con mucha suciedad, basura, ratas y solo hay unos baños públicos que no podéis imaginar como están. Aun así, la India tiene algo especial, quiero volver de la misma forma: sin hotel, sin reservas y disfrutar de lo que encuentro en mi camino.

Hablo de Sea Road porque mi experiencia allí fue muy especial. Comí en un pequeño bar y en la puerta ponía “ayurveda is live”. Entré, comí y pregunté cosas de ayurveda. Yo quería recibir un masaje ayurveda pero lo que yo preguntaba no era lo que ellos me respondían, finalmente se dieron cuenta y entendieron que estaba en la India para conocer ayurveda y no para conocer el libro más famoso del mundo nacido en India: El Camasutra. Al final me di un buen masaje.

Dos señores mayores me trataron muy bien. Primero con una escoba de ramas limpiaron el suelo, seguidamente tiraron unos plásticos y dos toallas gigantes. Yo no podía preguntar nada porque no hablaban inglés, por tanto, por señas me quité la ropa y me tumbé en el suelo. Una toalla con un olor y color no muy agradable hacía de almohada, un cazo con aceite lo pusieron en un fuego con carbón y ahí empezó todo. Cerré los ojos y sentí las manos de uno de ellos friccionando todo mi cuerpo, con algo que me olía a linimento, acto seguido cada uno por un lado me extendían el aceite caliente desde los pies hasta la cabeza, primero boca arriba y luego por la espalda. Me dijeron que me sentara para hacerme los brazos y finalizaron de una forma muy fuerte en la cabeza. Estaba disfrutando de algo que no tiene explicación. Lo que me estaban haciendo era, no solo un masaje, sino también puntos marmas, presiones diferentes y cariño a montones. Más de una hora después, me taparon y pusieron en mi cuerpo unas plantas maceradas en el aceite y unas piedras calientes que me hacían sudar, todo era especial. Al finalizar uno de ellos se puso su mano en la cabeza para indicarme que me tenía duchar. No había ducha, era un canal de agua que estaba fuera y me lavaron todo el cuerpo. Después uno de ellos me preparó un café en una postura complicada para mí.

Masaje ayurveda Bombay

Los primeros días desconocía la moneda en India, estos me pidieron una cantidad, ni regatee ni dije nada. No sabía lo que pagaba pero lo vivido en ese lugar no tiene precio. Calculo que pagué unos 20 euros. Estaréis pensando eso es muchísimo para la India, ni lo sé, ni me importa. Lo único que tengo es una experiencia que contar y que os quiero transmitir.

Es muy chocante ver tanta pobreza mezclada con esos grandes edificios. Cada persona tiene un camino y un destino. Ayurveda es algo especial. De entre todos los masajes que me di en la India, el de estos señores fue el más espectacular, creo que lo emocional influyó mucho y en las clases cuento también mis experiencias para que puedan entender lo que hice.

La semana que viene en el Curso de Masaje Ayurveda realizaré con mis alumnos este mismo masaje. Será en el suelo y lo haremos a cuatro manos. Sé que si conseguimos aprender bien la coreografía será un masaje excelente. Esta terapia se puede aplicar en camilla pero en el suelo es algo increíble.

Carlos Romero
Profesor del Curso de Masaje Ayurveda de ISED

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