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Último artículo de la sección «Aprende a educar a nuestros perros y gatos»

cambios

“Aprende a educar a nuestros perros y gatos” nos trae esta semana un artículo sobre como afecta a los gatos los cambios en casa. Por ello, la Coordinadora de los cursos online del Área de Veterinaria, Vera Vicinanza, nos explica algunos consejos para hacer que las modificaciones en el hogar se lleven mejor por parte de nuestra mascota.

Décimo consejo: Cuidado con los cambios en casa…
Los gatos son muy sensibles a todos los cambios que pueden ocurrir en casa. Son animales muy territoriales y necesitan tener control sobre su ambiente para sentirse seguros. Reaccionan sobre todo a cambios de olor, de mobiliario, mudanzas, introducción de un nuevo animal o llegada de un nuevo miembro de la familia.

También pueden reaccionar negativamente a cambios en su rutina como, por ejemplo, si los propietarios se van de viaje, cambios en casa debidos a nuevos horarios de trabajo o modificación de las normales interacciones que tenemos con él. Así que cuando queremos introducir uno de estos cambios, debemos cuidar que se realice lentamente, dejando que el gato se vaya acostumbrando a él.

Evidentemente, no todos los gatos son sensibles de la misma forma y reaccionan con comportamientos diferentes que, a veces, pueden ser inesperados. De todos modos si pensamos que en poco tiempo algo va a cambiar en nuestra vida y puede afectar al gato, es importante tomar algunas precauciones.

Si nos mudamos, podemos acondicionar un ambiente para el gato para que sea una zona segura; con sus juguetes, su manta favorita, un difusor de feromonas y posiblemente sin mucho ruido. Podemos darle la oportunidad de acostumbrarse al nuevo ambiente, olores y ruidos y, cuando esté más relajado, podemos dejar que explore el nuevo territorio.

Lo mismo podemos hacer si se trata de un nuevo miembro de la familia: las presentaciones deben ser graduales. Si se trata de un nuevo gato, es importante dejar las interacciones para después. En estos casos hay protocolos diferentes de reintroducción en los cuales los gatos se van acostumbrando mutuamente el uno al olor del otro, dejando por última la interacción visual.

Las reacciones más comunes a los cambios pueden ser.

– Anorexia nerviosa: puede ser peligrosa en el gato si está en ayunas prolongada porque puede afectar gravemente al hígado. En este caso proporcionaremos al gato una comida que le guste mucho y lo confinaremos en una zona segura. Si sigue sin comer tres o cuatro días es importante consultar un veterinario.

– Agresión redirigida: se trata de una reacción del todo incontrolada: el gato no puede identificar la causa del estrés y reacciona agresivamente hacia la primera cosa que tiene delante, que puede ser el propietario, otro animal de la casa o un desconocido. A veces se trata de ataques muy violentos y en estos casos lo mejor que podemos hacer es eliminar la causa del estrés y cerrar el animal en un sitio tranquilo con poca luz hasta que se calme. Una vez instaurada la reacción se deberá introducir el estímulo muy progresivamente si es necesario, aunque estos casos son muy complicados de solucionar.

– Micciones inadecuadas o spraying: se trata de una reacción de estrés en la cual el gato, machos o hembras, depositan su orina en superficies verticales con una típica postura de cola levantada. Debemos diferenciar este comportamiento de un comportamiento de marcaje sexual que solo se realiza en presencia de otros gatos. En este caso puede ser una reacción de estrés y también se debe individuar la causa y eliminarla o ir acostumbrando al gato.

– Estereotipias: una de las más comunes en un gato con reacción de estrés es el lamido excesivo de zonas como el abdomen y la cola. El gato se lame hasta que la zona se quede depilada e irritada. Debemos diferenciar este proceso de reacción psicológica de procesos dermatológicos primarios e intentar volver a situaciones de tranquilidad y rutina, más cómodas para el gato.

Como hemos visto el gato puede reaccionar al estrés con comportamientos diferentes que pueden ser evitados con un poco de prevención. Una vez instaurados, pueden necesitar la intervención de un profesional etólogo que estudie el ambiente y el gato y tome las medidas adecuadas. En muchos casos serán de tipo ambiental, eventualmente suportadas por medidas farmacológicas.


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