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Evitar que muerda las cosas, nuevo consejo para educar a nuestros perros

morder

¿Otra vez tu perro te ha destrozado unos zapatos? Es frecuente en muchos perros tener la costumbre de morderlo todo hasta destrozarlo sin distinguir si se trata de un objeto importante o no. La Coordinadora del Área de Veterinaria de ISED, Vera Vicinanza, nos trae hoy un artículo donde nos cuenta cómo prevenir esta actitud o como disminuirla una vez ya se ha establecido en la conducta de nuestro perro.

Noveno consejo: Muerde todo: ¿cómo actúo?
Es bien viva en la mente de todos nosotros la imagen de un perro que muerde con gusto un zapato. En realidad el problema de morder objetos en los perros es extremadamente importante, en muchos casos difícil de solucionar y hasta puede ser indicador de un malestar del animal más profundo.

Al principio puede ser hasta divertido ver al cachorrito empeñado con su zapato, mordiéndolo con sus puntiagudos dientecillos hasta destrozarlo completamente. Hasta lo reforzamos, jugando a que el cachorro nos muerda las manos. Lo excusamos porque el cachorro debe morder porque le están saliendo los dientes y le permitimos que haga algún que oro destrozo, pensando que acabará creciendo y dejando de hacerlo. El problema es que no estamos corrigiendo este comportamiento en el momento de aprendizaje más importante y esto puede conllevar a tener un perro adulto destructor que es mucho menos gracioso.

La educación del cachorro empieza el día mismo que pone su morrito en casa. Aunque pequeño tiene todas las herramientas para aprender lo que le enseñamos y es indispensable que sepamos ponerle límites antes que se vicie con comportamientos indeseados. Normalmente el cachorro aprende la inhibición a la mordida con sus hermanos: apretar los dientes más fuerte de lo debido, tiene como consecuencia el paro del juego, la queja y el gruñido. Pronto el cachorro aprende que si quiere disfrutar del juego debe ser menos “bruto” y aprender buenos modales. En ausencia de hermanitos y de la madre, tenemos que suplir a esta falta poniéndonos a su sitio y parando el juego si el perro tiene en la boca un objeto que no queremos que tenga o nuestra mano. Será suficiente decir un “no” decidido, parar el juego e ignorar al perro hasta que se calme.

En perros mayores en general la tendencia a destrozar debe acabar al año, año y medio. Si no es así hay algo que no va bien y debemos actuar. En general el perro destructor puede no haber entendido la diferencia entre lo que puede o no puede morder, pero en muchos casos (y empiezan a ser mucho más frecuentes), se trata de que el perro no tiene la posibilidad de desarrollar todos sus comportamientos naturales y empieza a volver su atención al ambiente a su alrededor y a destrozar todo lo que tiene a tiro. Últimamente aumentan los casos de personas que adquieren un perro sin tener tiempo para dedicarle, le dejan solo en el jardín, en casa o en pisos en los cuales el perro se aburre. Destrozar es, entonces, su forma de decir que necesita atención, relacionarse, correr, jugar, y todo lo que un animal debe hacer.

Científicamente se ha demostrado que animales que muerden por aburrimiento estimulan la producción de endorfinas, sustancias que se liberan en situaciones de placer. Así este comportamiento se refuerza porque el animal experimenta placer, casi es para él una adicción. En los casos más graves el animal puede desarrollar comportamientos autodestructivos y compulsivos que necesitan la intervención de un etólogo profesional. La prevención a través de una correcta educación es fundamental: poner límites a los cachorros en el periodo más importante de su aprendizaje, socializar correctamente al perro, hacer que pueda desarrollar todos los comportamientos que en la naturaleza expresaría. Sobre todo entender sus necesidades y compartir nuestras actividades y nuestras vidas.


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