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Los gatos y el agua

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Todos sabemos que la relación de los gatos con el agua puede ser, en la mayoría de los casos, bastante conflictiva. El agua es un elemento indispensable para cualquier ser vivo, así que parece muy raro que a los gatos “no les guste” el agua.

¿Por qué los gatos beben poca agua?
Sobre este tema no hay una explicación aceptada universalmente, aunque, la más creíble es que los ancestros del gato habitaban áreas desérticas, así que sus riñones se han desarrollado y han evolucionado para conservar una cantidad de agua superior a lo normal. No obstante el agua es fundamental para que el organismo desarrolle sus funciones correctamente y esté debidamente hidratado, para que los riñones puedan desintoxicar el organismo y sean preservados de infecciones y enfermedades. Así que beber poca agua implica que los gatos puedan a menudo sufrir de deshidratación y sus riñones se encuentran entre los órganos más afectados por insuficiencia y problemas médicos respecto a otros animales.

Por esta razón es evidente la importancia de que nuestros gatos puedan beber una cantidad suficiente de agua.

¿Cuánta agua debe beber un gato?
En general un gato adulto debe beber en media entre los 50 y los 100 mililitros de agua por cada kilo de peso al día. Se trata de una media que debe tener en cuenta variaciones estacionales y también las situaciones fisiológicas y patológicas. Si nuestro gato es de los que beben poco es importante que lo controlemos y que tomemos algunas medidas. Existen algunos trucos que podemos usar para ayudar a nuestro gato a hidratarse más.

¿Podemos ayudar a nuestro gato a hidratarse más?
Algunos trucos y sugerencias pueden ayudarnos a que nuestro gato ingiera una cantidad mayor de agua y se mantenga sano y en forma:

  • El gato debe siempre tener a disposición agua fresca y limpia. Por esta razón se aconseja cambiarla una o más veces por día. Un dispensador de agua, como por ejemplo una pequeña fuente puede ser un truco para que el gato tenga a disposición toda el agua limpia y fresca que necesita y además entretenerse, representando una buena medida de enriquecimiento ambiental.
  • Para que el gato ingiera más agua puede ser útil suministrarle alimento húmedo de vez en cuando. Este tipo de alimento aporta un porcentaje de humedad por sí mismo así que podremos notar que el gato puede beber ligeramente menos.
  • Los alimentos comerciales para gatos contienen una cantidad de sales añadidos para estimular la sed en el gato, aunque debemos vigilar la cantidad de agua que el gato consume para estar seguros que es suficiente.

Controlar y apuntar cualquier cambio en los hábitos del gato relativos al agua puede revelarnos patologías tales como insuficiencia renal o diabetes que si corregidas y curadas a tiempo pueden mejorar el bienestar del animal y garantizar que viva más sano y más tiempo. Estos cambios deben ser comunicados lo antes posible al veterinario que pondrá en marcha las medidas necesarias en cada caso.   

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