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Los principales objetivos de la osteopatía pediátrica

La osteopatía pediátrica, en los últimos años, está adquiriendo cada vez más importancia en los cuidados específicos del niño. Se ha de tener en cuenta que, durante esta etapa, la estructura ósea se encuentra en continuo desarrollo e intervenir adecuadamente en este momento implica no sufrir problemas futuros. En este sentido, una buena formación del profesional resulta esencial pues, en general, los bebés y niños pequeños son incapaces de decir qué les duele. Por ello, los especialistas en esta modalidad médica requieren, habitualmente, de un curso de osteopatía pediátrica. De este modo, alcanzan el conocimiento apropiado relativo a osteopatía craneal, visceral y estructural. En otros países de Europa, como Alemania o Suecia, esta rama de la salud goza de gran prestigio.

En qué consiste la osteopatía pediátrica

En realidad, se trata de una terapia manual con la que se intenta corregir problemas posturales, deformaciones craneales o bien regurgitaciones, irritabilidad o llantos persistentes. Las afecciones más comunes son la tortícolis, la cistitis y la otitis, el cólico de lactante o la bronquiolitis. De vital importancia resulta, de hecho, intervenir precozmente en la craneosinostosis provocada, en muchas ocasiones, por el uso de fórceps durante el parto. No en vano, dicha patología podía asociarse al desarrollo posterior de escoliosis o con problemas de fonación y deglución, así como con alteraciones viscerales. La causa de estos desórdenes hay que buscarlos en las tensiones propias del embarazo y, en especial, en las complicaciones en el parto, que pueden provocar disfunciones en el recién nacido que afectarán a su posterior desarrollo.

Razones por las que acudir a consulta

Los padres deben permanecer atentos a los comportamientos de su hijo y acudir a consulta ante la persistencia de regurgitaciones, vómitos, tripa hinchada o cólicos. A nivel de comportamiento, los problemas también pueden manifestarse mediante incapacidad para coger el sueño, llantos, intranqulidad o giros de la cabeza hacia un lado. El niño también podría rehuir el contacto con otras personas o bien evitar que se le toque la cabeza o la columna, posible síntoma de dolor. Pudiese suceder igualmente que el bebé presente estrabismo, ojos asimétricos, mala dentición o paladar hueco. Asimismo, se ha de estar alerta ante las bronquitis y las otitis continuas. En esta edad tan temprana, también se puede intervenir en la evitación del pie zambo o en posibles lesiones neurológicas.

Cursos de osteopatía pediátrica

La osteopatía infantil se basa, por tanto, en el movimiento manual y, a partir de ella, se trata cualquier tipo de disfunción mecánica que padezca el organismo, de tipo estructural, genitourinaria, visceral o craneal. También pueden incluirse hasta las lesiones causadas por un motivo emocional. Dada la relevancia actual de esta disciplina, cada vez más personas se interesan por la realización de un curso de osteopatía pediátrica. Se puede incluso intervenir en el período gestacional. Muchos fisioterapeutas se sienten cada vez más interesados por esta especialidad, con el fin de llegar a un mayor número de pacientes, lo que redunda en una óptima especialización y una mejora de sus servicios.

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