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Curso de Director de Seguridad: obtén tu título online

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La formación es un requisito indispensable en el currículum profesional para buscar empleo. Más allá de la edad, cualquier persona está a tiempo de volver a estudiar para actualizar sus conocimientos. En ese caso es importante apostar por una formación que ofrece una amplia oferta de empleo, como es la formación como director de seguridad.

El sector de la seguridad privada en España está en expansión, por esta razón, aquellos profesionales que actualmente se forman para trabajar en este nicho de mercado, tienen muchas opciones de desarrollar una carrera de éxito. A través del curso impartido por ISED disfrutarás de una formación interdisciplinar con la que adquirir aptitudes, habilidades, conocimientos, destrezas y valores necesarios en la práctica profesional.

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La autoprotección en sentido estricto y amplio

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El concepto de autoprotección definido en el Real Decreto 393/2007 como sistema de acciones y medidas encaminadas a prevenir y controlar los riesgos sobre las personas y los bienes, a dar respuesta adecuada a las posibles situaciones de emergencia y a garantizar la integración de estas actuaciones con el sistema público de protección civil, debe ser entendido como un concepto normativo y amplio.

Sin embargo, no puede entenderse ni extenderse al ámbito empresarial, ni explicarse, si no se aplica en el sentido estricto de la palabra desde el punto de vista más personal, el de la protección de uno mismo y de quienes les rodean.
Antes de nada, se debe iniciar un previo debate o dialogo en el que se invite a los alumnos del curso de director de seguridad privada a valorar el ¿cuánto vale o se gastan en la seguridad de su propia familia?
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Cometidos del departamento de seguridad

El artículo 116 del vigente Reglamento de Seguridad Privada determina los cometidos básicos y no excluyentes de los departamentos de seguridad.

De forma expresa se refiere a:

  • La administración y organización de los servicios de seguridad de la entidad.
  • La dirección del personal de seguridad (Vigilantes y hoy Guardas Rurales).
  • El control del funcionamiento de las instalaciones de sistemas físicos y electrónicos, así como el mantenimiento de éstos.
  • La gestión de las informaciones que generes.

Estas funciones son concretadas por el artículo 95 del Reglamento que establece las funciones del Director de Seguridad, que nos refiere además a los artículos 97, 98, 99, 100 y todavía más en el artículo 36 de la nueva Ley 5/2014 de Seguridad Privada.

Pero centrándonos en las funciones encomendadas por el artículo 116 pasemos de la teoría a la praxis profesional.

Administrar y organizar los servicios de seguridad supone que el director de seguridad, como responsable de los mismos no debe delegar la responsabilidad de esta gestión en la “mera supervisión” de la empresa de vigilancia subcontratada. Esta supervisión suele limitarse a un número de inspecciones fijadas en el contrato que casi nunca superan las tres visitas diurnas y nocturnas del servicio. Por otro lado la responsabilidad del Director de Seguridad “In vigilando” e “In eligendo”, le hacen responsable directo de las acciones y omisiones del personal de seguridad, puesto que ha formado parte de la elección de la empresa y tiene la responsabilidad de Administrar, dirigir y supervisar este personal.

Se da también la circunstancia habitual de que algunas empresas de vigilancia delegan las funciones de inspección en personas carentes de la formación y sobre todo de la habilitación correspondiente, pues la función de inspección es específica del Jefe de Seguridad y del Director de Seguridad que las pueden delegar en personas de análogos requisitos conforme el artículo 99 del Reglamento, es decir estar en posesión de las citadas habilitaciones y por desgracia en la práctica es un incumplimiento bastante frecuente siendo responsables indirectos de esta práctica por la negligencia “In vigilando” respecto a las actividades de la empresa subcontratada.

2º En la dirección, la planificación e implantación de los servicios de vigilancia suele producirse una dejación de funciones por parte de los directores de seguridad que suelen delegar toda la responsabilidad en la empresa de vigilancia. Esto suele tener como consecuencia que encontremos vigilantes que desconocen o ni tan siquiera disponen de una operativa de servicio adaptada al servicio prestado, y siendo el Director de Seguridad el máximo responsable y conocedor de las necesidades operativa de su entidad debiera ser el mismo y así se recoge entre sus funciones el que desarrollase esta planificación y supervisase su cumplimiento previa formación para la implantación al personal en cuya selección debiera haber participado directa y personalmente.

El control del funcionamiento de los sistemas físicos y electrónicos, así como la subsanación de las anomalías es otro aspecto en ocasiones descuidado o al que no se le da la debida importancia y por tanto gestión.

Por un lado con el Circuito Cerrado de Televisión no se supervisa o controla directamente los privilegios de los usuarios del personal operador, lo que en algunos supuestos puede llevar a que puedan producirse extracciones indebidas de imágenes, que llegado el caso de que sean filtradas a medios de comunicación, además del gran valor que puedan tener en el mercado algunas imágenes (pongamos por caso el de famosos en hoteles de lujo con parejas distintas de las suyas), podría suponer sanciones de hasta 600.000€, simplemente por no dar la debida importancia a un párrafo de un artículo.

Otro ejemplo lo encontramos en la debida gestión de las cajas fuertes y otros sistemas protegidos por retardos y bloqueos de cerraduras, en las que no se tienen en cuenta la programación anual de las festividades locales, autonómicas o estatales. Este control del funcionamiento nos obliga, además de tener en cuenta el calendario laboral oficial de cada año, verificar si por alguna circunstancia se tiene prevista la apertura o cierre en días significativos para nuestra entidad.

El mantenimiento de los sistemas es otro elemento que no puede dejarse o presumirse al buen hacer de las empresas subcontratas. Es nuestra responsabilidad asegurarnos que se cumplen los plazos, que se realiza el mantenimiento de todos los elementos y de asegurarnos de tener una planificación temporal que nos permita supervisar el mismo para poder estar presentes y aprovechar la visita del técnico para configurar o ajustar determinados parámetros, así como asegurarnos de que se cubre el libro registro de mantenimiento y se deja el albarán correctamente cumplimentado para poder contrastar posteriormente la facturación.

4º El último y pequeño párrafo de la gestión de las informaciones que generen no por pequeño es de poca importancia. La adecuada gestión y supervisión de esta información nos puede llevar a descubrir disfuncionalidades como olvidos en la conexión o desconexión del sistema de alarma, aperturas tardías de establecimientos, aperturas en días y horas indebidas y ello nos puede llevar a señalar fraudes de cientos de miles de euros en algún caso.
La asignación y variación de los códigos, el control de las aperturas de puertas y cajas fuertes y otros sistemas nos pueden servir de indicador para supervisar grabaciones de CCTV y descubrir estas conductas y fraudes señalados en el párrafo anterior.

De todo lo expuesto y sin analizar en particular cada una de las funciones del director cabe concluir que un mero artículo tiene una ingente cantidad de trabajo y exige una responsabilidad personal y profesional fuera de toda duda.

 

El retorno de la Inversión en la Dirección de Seguridad y Gestión de Riesgos

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De casi todos es sabido que existen tres causas fundamentales para la contratación de servicios y sistemas de seguridad.

Estos factores son los que aparecen en la imagen superior: miedo, imposición normativa y rentabilidad. Cualquier otra justificación que se quiera buscar puede englobarse en una de estas causas.

La imposición por parte de la aseguradora o la reducción de la prima, caben en los argumentos antes esgrimidos y la reducción de la prima no justifica la medida.

La imagen, razón muy respondida a esta cuestión no justifica una inversión de un coste tan elevado. Por otro lado, lo que se pretende con la contratación del servicio de protección es motivado realmente por el miedo y con ello se pretende elevar el factor disuasorio.

La imposición es una de las razones más habituales en determinadas instalaciones e infraestructuras a las cuales la administración les impone vía Reglamentaria y con fundamento legal en la Ley de Seguridad Privada y en la Ley de Seguridad Ciudadana, la obligación de autoprotegerse a entidades que con su ánimo de lucro originan riesgos para sí mismos y para la sociedad.

No obstante, la razón de mayor importancia y en la que el Director de Seguridad y Gestor de Riesgos debe hacer gala de sus conocimientos y capacidades de argumentación, justificación y convicción, es la rentabilidad.

La rentabilidad está basada en la reducción de la merma o pérdida desconocida producida por tres factores:

  • El hurto interno
  • El hurto Externo
  • Y los errores de gestión.

Dentro de los argumentos que justifican la rentabilidad de un servicio o sistema de protección se basa en la reducción que se consigue con ello de la merma, el fraude interno y el fraude externo, lo que como objetivo cuantificable permite al Director de Seguridad, demostrar mediante informes gráficos la reducción de la merma y el consiguiente incremento en los márgenes de beneficio de la empresa.

Esto supone la prueba inequívoca de que el “coste” del departamento y Director de Seguridad, el servicio de vigilancia y seguridad y los sistemas, no son un coste, sino una inversión y además de las que mayor retorno de la inversión suponen a la empresa en cuestión de productividad del departamento.

Características de la Dirección de Gestión de la Seguridad Integral

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Hoy ya a pocas personas les cabe duda alguna de que el perfil del Gestor de la Seguridad ha cambiado. El paradigma del Director de Seguridad, gestor de las 3G (Gun, Gate, Guard) en otras palabras: Pistola, Puerta y Guardia, o “vigilante”, ha quedado como una triste definición de lo que para las organizaciones suponía esta figura profesional.

Las organizaciones, cada vez más, apuestan por el talento: profesional joven o de mediana edad con capacidad de liderazgo, sólida formación académica, especialización en algún área y una visión global y generalista del mapa de riesgos y procesos de la empresa, que debe reunir las siguientes capacidades: Alineación con el negocio > Aprendizaje y adaptación > Liderazgo > Gestión del cambio > Integración, motivación > Gestión de departamentos multidisciplinares.

Estas son algunas de las capacidades sin las cuales el profesional que aspire a puestos de responsabilidad en materia de seguridad y la empresa que le contrate están abocados al fracaso.

Entre sus funciones más elementales del Gestor de la Seguridad se encontrarán:

  • Gestión preventiva: definir la política de seguridad integral o el Plan de Seguridad del Operador / desarrollar los planes, medidas organizativas y procedimientos o planes de protección específica.
  • Gestión de crisis: liderar y gestionar los equipos de crisis / disponer de protocolos para las distintas hipótesis que se contemplen en el Plan de Continuidad o Contingencia / evaluar, gestionar y difundir la información según objetivos.
  • Gestión de la resiliencia: poner en práctica el Plan de Recuperación / disponer de medios y recursos que permitan disponer de instalaciones, recursos técnicos e información en el menor plazo posible / orientar y priorizar las actuaciones al menor impacto para clientes, organización y sociedad.

Entre sus objetivos irrenunciables deberán estar el motivar el cambio organizacional para la consecución de que los aspectos de la Seguridad Integral se conjuguen en un solo modelo de Gestión de todos los ámbitos y responsabilidades de la seguridad:

Todo ello sin olvidar, ni descuidar aspectos como la Seguridad Industrial, la Seguridad Vial, Seguridad Alimentaria, el Food Defense, y la Gestión de Seguridad Medioambiental.

Reunir estas cualidades y conseguir estas capacidades y aptitudes es un reto que requiere una actitud proactiva, autodidacta y de permanente búsqueda de información y actualización. Cualidades para las que los antiguos perfiles profesionales no disponen de tiempo y en ocasiones ni ganas, ni capacidad para conseguirlas.

Existen diversas formas de conseguirlas: por un lado, la inversión permanente en formación para estar actualizados, por el otro los grupos y asociaciones profesionales entre cuyos fines están el proporcionar a sus socios o miembros información constantemente actualizada en relación con su ejercicio profesional, los cambios normativos, la evolución de las técnicas y tecnologías.

A modo de conclusión, puede afirmarse, sin lugar a duda ni al error de análisis, como se define en la teoría de la evolución y selección natural, al haber llegado el cambio solo perdurarán y se mantendrán en el mercado laboral aquellos capaces de adaptarse a estos nuevos retos.